domingo, 6 de marzo de 2011

Carnaval!

Ayer me vi la cabalgata del carnaval desde el balcón de mi abuela. Hacía más de 15 años que no lo hacía. Yo creo que incluso más. Siempre por cabalgata de carnavales o Reyes, más de carnavales, íbamos mis cuatro hermanos y yo a casa de mi abuela a pasar la tarde y ver a la familia. Nos subíamos a sillas porque no llegábamos, o poníamos cojines en la barandilla porque se nos marcaba en los brazos de apoyarnos en ella. Gritábamos los nombres de nuestros vecinos a ver si nos oían entre todo el jolgorio, y nos escondíamos para cuando miraban, niños! :) 
 Llovió antes, durante y después, incluso dudé en ir o no, para ver una cabalgata deslucida con la cantidad de huecos que se crean no merece la pena, pensé. Pero como me aburría mucho en casa y empecé a oír las musiquillas de las carrozas me animé.
Ya había oscurecido, sí que habían huecos y no aguanté hasta el final. Acabó de pasar por Mesa y López a las 11 de la noche, llegaría a San Telmo pasadas las 12, seguro.
Desde mi balconcito, ahora no tan balconcito porque mi abuela hace años que lo cerró con ventanas, veía yo las mascaritas corriendo de un lado a otro, gente que dudaba si ponerse detrás de esta carroza o la próxima, que quizá tuviese mejor música. Los espectadores, estos si, menos que otros años, abriendo y cerrando paraguas, intentando controlar a los niños y que no les quitasen la primera fila. Me alucinó como nadie se marchó. Las mascaritas con nada más que el disfraz, casi siempre bastante ligerito ni se inmutaban. Había de todo, grupos de adolescentes los más, pero también familias con todos sus miembros disfrazados, parejas, el típico solitario, todos!
Lo que siempre me gustaba ver cuando estaba allí en el balcón, era a otros vecinos haciendo lo mismo, eso me daba un sentimiento de "belong" a ese barrio y a su gente. Veías a vecinos asomados a las ventanas o a los balcones, entrando y saliendo, como hacemos todos, para aguantar mejor el frío, o el hambre, si daba , o el aburrimiento, que ha habido veces que también.
Pero claro, después de casi 15 años, apenas quedaba nadie reconocible. Sólo la familia hindú de la casa de enfrente y la familia de ricachones del piso de arriba, más viejos y distintos. De resto, gente que nunca ví. Y me dije las cosas cambian claro, y tampoco había tanta gente asomada...
Te das cuenta de como pasa el tiempo, pero también piensas, qué bien que estoy todavía aquí!, y cuantas vueltas da la vida, y todas esas cosas tan manías,... que yo también soy muy manía a veces.
En el balcón de nuestra vecina Dorita, estaba ella con su hijo Adolfo y sus nietos,  un clásico! y me dije guau!, y me sentí bien, aquel seguía siendo mi barrio.

miércoles, 26 de enero de 2011

Siempre generalizando!

El otro día hablando con una amiga llegamos a la conclusión de que las mujeres han sido castradas, ( para nada seguimos las teorías freudianas), y siempre hablando desde la generalidad, y refiriéndonos a la mujer blanca occidental, ni me imagino el trato y concepción de si mismas que deben de tener las mujeres de continentes como el africano o la América del Sur, por dar un ejemplo.
Sólo nos dejan sacar la cabeza cuando "ellos", "el sistema", llamen lo como quieran, necesita que saquemos la cabeza. Por ejemplo en la Revolución Industrial la mujer empezó a trabajar en masa, al igual que niños, no porque nos reconocían el derecho a trabajar, sino porque no había mano de obra y tiraron de todo; o la mal entendida revolución sexual de la mujer, que nos ha llevado a una falsa identificación con una sexualidad que no es la nuestra, sino la que ellos quieren, sexo fácil, rápido, sin compromiso y sin derecho a reclamación.
No soy feminista. La idea de feminismo siempre la he encontrado romántica, pero como casi todo el ideario humano, tendemos a desarrollar las ideas según nuestros odios e intereses.
La mujer es castrada en el día a día, silenciosamente, con mil mensajes desde el exterior que hacemos nuestros.
Tenemos que cumplir con los modelos dados, no sólo físicos, si no los cumples estás "out", totalmente "out".
El modelo actual es, cualquiera que sea tu edad: tener el físico de una adolescente o como mucho una chica de 20 años, puedes ponerte pecho, si te lo puedes pagar (eso no lo miran mal),pero da igual porque esta chica termina teniendo el cuerpo de una niña de 10; y por supuesto el pelo largo y sedoso, los rizos no molan!
La chica pase lo que pase en su vida tiene que tener cara de : 1. persona risueña;2. no doy problemas; 3.soy easygoing;4. mírame! soy creativa, algo básico, como hacer abalorios, pulseras para las amigas o faldas para vender en el mercadillo,... o pintora, pero de nada vendible;5. lista pero no complicada;6. emotiva y sensible, pero no perretosa; 7.confiada y segura de sí misma, pero solo para ciertas cosas, que tenga la mayor de las veces una expresión que tire más a "que vulnerable soy, eso me hace tan femenina..."; y por supuesto tener cara de " ¿te la chupo ahora?".
Ella gusta. Le castran su condición humana. Le castran su cuerpo adulto. Le castran sus experiencias. No tiene que aprender nada, no le hace falta.. La castran hasta que la hacen invisible. Esos son los dos estados de la mujer actual en la sociedad: la castración y la invisibilidad.
Sobre todo a llegar a cierta edad, eres invisible. Eso tiene algunas ventajas, como hacer lo que te venga en gana, pero seguramente estás tan quemada, agotada y castrada que todavía no sabes lo que quieres hacer contigo misma.
Y la chica de 20 años, 20 kilos, melena larga y sonrisa perpetua, es una señora "adolescente" que se pregunta si pudo ser más idiota, si es que llega a hacerse esta pregunta, pocas las afortunadas, pues la mayoría decide hacerse invisible y volver invisible todo aquello que no les gusta.
La mujer tiene su responsabilidad en todo esto, por supuesto. Pero solo unas pocas se hacen cargo de sí mismas. Más de 2000 años de sexo débil pesan. Hasta ellos hablan últimamente de lo duro que es ser el sexo "fuerte", el "dominador", y si el "dominador" hace aguas, ¿no las vamos hacer nosotras?
Lo de la mujer lo entiendo como una lucha personal y espiritual. La fuerza de las masas no sirven para equiparar a nuestro género. El enemigo no siempre está en el otro bando. Si algo ha ido en nuestra contra es la división, el gran número de mujeres que se encuentran cómodas en el papel que se le ha dado. Saben moverse en el margen ofrecido y sacar el mayor provecho, con un sentimiento falso de control e independencia de sus vidas.
Yo voto por ese camino personal para aquellas que como yo no sabemos manejarnos en el espacio ofrecido. Espacio limitado que me cabrea, insulta y denigra. No me he adaptado al medio. No quiero. Esta vez prefiero ser roca y no junco. El junco que se flexiona demasiado no vuelve a levantarse, aunque no se rompa.
Por supuesto todo esto desde un punto de vista personal y muy general. Ya se que much@ pensarán,... para nada! pues me alegro por vosotr!@s